December 27th, 2011
Una hora puede cambiarlo todo para siempre, una hora puede salvar nuestra vida. Una hora puede cambiar nuestra mente, a veces una hora es un regalo que nos damos, para algunos una hora puede representar casi nada. Para otros una hora puede marcar toda la diferencia del mundo, pero al final sigue siendo solo una hora una de muchas muchas mas por venir 60 minutos, 3600 segundos es todo y luego empieza de nuevo y quien sabe que podria traernos la siguiente hora.
Grey’s Anatomy

(Source: aniloserm, via gperaltasor)

November 29th, 2011

Tori Amos - Silent all these years (subtitulada al español)

♫ ♪ … Los años pasaran y aún estaré esperando

a alguien que entienda?…

November 22nd, 2011
Cada cicatriz, cada marca, resume una experiencia, un momento registrado. Son las huellas que nos hacen imperfectos y reales. Son heridas cerradas, raspones infantiles, una cesárea, una vacuna. Es la vida que se va escribiendo sobre nosotros.
(via Dove)
October 11th, 2011
La mujer puede ocultar su rostro con una sonrisa.
Jaime Borrás

Jonathan Platero & Karla García - Contemporánea [“Falling slowly” by The Frames (Apenas Uma Vez) - So you think you can dance]

October 4th, 2011
Creo que si miráramos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas.
Gustave Flaubert

(Source: ledelirant, via owlady)

Top 8, season 5 - Contemporary [“One” A chorus line (Original Broadway Cast) - So you think you can dance]

(Source: d-i-s-t-a-n-c-e, via owlady)

September 27th, 2011
La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.
Jorge Luis Borges
4 meses… (foto cortesía de Darem0)

4 meses… (foto cortesía de Darem0)

(Source: lasperrasnegras)

September 13th, 2011
El Diablo es el padre de las mentiras, pero olvido patentar la idea y hoy el negocio tiene competencia.
Josh Billings

Joshua Allen & Courtney Galiano - Hip Hop [“Skippin’” by Mario - So you think you can dance]

September 6th, 2011
Creo en ti.
Eres.
Me basta.
Ángel González (Frases y Pensamientos)
August 30th, 2011

Tras las rejas

La luz se filtraba a través de la cerradura de la puerta, dibujando sobre el parquet la silueta de barrotes. Porque el departamento de J se había convertido en eso para él: una prisión. Hacia tiempo que no salía de allí, muchos días, meses… o había transcurrido un año ya?
J se la pasaba trabajando en su laboratorio casero y cuando lo atacaba la nostalgia se ponía a mirar lo que ocurría en el pasillo del edificio, pegando el ojo derecho a la cerradura.
Él solía ser una persona normal hasta la muerte de su esposa. Ella había sido atacada mientras  caminaban de regreso a su hogar tras el festejo de su aniversario. Todo el hecho resultaba borroso para J y sólo recordaba estar bañado en su sangre.
La ciudad se había transformado en una jungla. Ya no era para nada seguro salir ahí afuera, por eso él se conformaba con observar a sus vecinos… E incluso, a veces, pensaba que hasta eso era peligroso.

1A - Miguel, un hombre latino de unos 38 años aproximadamente, que vivía solo. Siempre que salía al pasillo miraba ceñudo hacia su puerta, como si supiera que él estaba allí detrás, observándolo a escondidas.

2C - Allegra, una anciana comida por las arrugas de rostro engañosamente cálido y pulso comprometido. Pese a estar apurada siempre tardaba largos minutos en abrir y cerrar la puerta, como si estuviera temerosa de que algo la atacara por la espalda. Ella era a quien J temía más que a todos. Su puerta estaba rasgada, como si un perro gigante la hubiese intentado partir con sus garras.

3A - Michelle, una rubia de ojos verdes rasgados que si bien parecía llevar una vida normal, no había podido esconder su verdadera forma a J. Él podía jurar que un día le había visto salir un par de alas de su espalda.

Y así era todo el piso, cada vecino tenía su propia particularidad, su propia cualidad que lo hacia desconfiar a J.
Esa desconfianza en la gente era la consecuencia de la violencia en aumento que había en el exterior y era por ello que él se encontraba trabajando en lograr una fórmula que lograra sacar la verdadera esencia de las personas. J estaba convencido de que todas las personas, en el fondo, eran buenas. Pero si bien creía haberlo logrado, necesitaba alguien en quien probarla… Alguien además de él.
El reloj sonó anunciando que eran las 19hs. J fue hasta el baño para acicalarse y luego volvió al monoambiente para cambiarse la ropa. Era miércoles, el día en que Clara, su cuñada, le venía a traer las viandas para el resto de la semana.
Mientras terminaba con los últimos detalles frente al espejo su mirada se perdió en una nube de recuerdos. Cuando volvió a enfocar la vista, notó algo raro a sus espaldas. Dirigió sus ojos hacia la parte superior derecha del espejo donde se reflejaba su diploma de medicina y su cuerpo se congeló invadido por el pánico. Había algo escrito en rojo sobre el título y la pared…
El timbre sonó y se escuchó la voz de Clara:
-Doctor… Doctor Jeckyll… soy yo, Clara.
Entre el texto del título y el graffiti en rojo se podía leer: “Dr. Jeckyll y Mr. Hyde”.

16/08/11
by Sabrina Sor