April 19th, 2012
Es fácil olvidar aquellas cosas que no necesitas más.
Haruki Murakami, “Kafka on the Shore” (via rsvnr)

(Source: rsvnr, via k8goesladeeda)

January 5th, 2012
Sólo estoy dispuesta a actuar de la manera más acorde, en mi opinión, con mi futura felicidad, sin tener en cuenta lo que usted o cualquier otra persona igualmente ajena a , piense.
Jane Austen (Orgullo y prejuicio)

(Source: aniloserm, via gperaltasor)

October 20th, 2011
Cuando llueve comparto mi paraguas, si no tengo paraguas, comparto la lluvia.
Enrique Ernesto Febbraro

Jeanine Mason & Jason Glover - Contemporánea [If Its Kills Me (The Gasa Nova Sessions) by Jason Mraz - So you think you can dance]
- Coreografía by Travis Wall.

Las cuatro primeras palabras que veas te describen…
Sentimental, peaceful, passionate, thoughtful…
(Sentimental, tranquila, apasionada, reflexiva)

Las cuatro primeras palabras que veas te describen…

Sentimental, peaceful, passionate, thoughtful…

(Sentimental, tranquila, apasionada, reflexiva)

October 6th, 2011
Las cosas se crearon para usar,
las personas se crearon para amar.
La razón por la que el mundo está en caos,
es porque las cosas se aman
y las personas se usan.
Sabrina Heumann (gracias Rolando)

Jeanine Mason & Phillip Chbeeb - Hip Hop [“Mad” by Ne-Yo - So you think you can dance]

September 15th, 2011
Puede que nos guste el dolor, quizás nazcamos con el, porque sin el, no sé, quizás no nos sentiríamos reales, porque siempre tropezamos con la misma piedra, y uno se siente bien cuando deja de hacerlo.
Grey’s Anatomy

Katee Shean & Stephen “Twitch” Boss - Contemporánea [“Mercy” by Duffy - So you think you can dance]

Dicen que tardamos siete minutos en dormirnos.. .

Y que en los primeros seis minutos y cincuenta y nueve segundos, nuestra cabeza, atumáticamente, reproduce todos y cada uno de los momentos vividos a lo largo de ese día; y que en el último segundo, aparece la persona que te ha hecho feliz hoy. Finalmente, el cerebro se queda con lo más importante, con lo que más le ha gustado y lo transmite en forma de película, una película llamada “sueños”.

(Source: amasa, via owlady)

August 18th, 2011
Vago no soy, quizá algo tímido para el esfuerzo.
Inodoro Pereyra

Fumando

La ola de calor me atravesó el cuerpo. Invadió la columna, vertebra por vertebra y se expandió hacia todas partes. Abrí los ojos y me reencontré con el azul celeste del cielo. Estaba recostada sobre el capot del auto, con los brazos flexionados, apoyada sobre los codos. El motor se había recalentado.
De pronto, una nube de humo entró en mi campo visual y me recordó que no estaba sola.
Allí estaba ella, también sobre el capot, sentada, fumando.
Joaquina era hermosa, morocha con tez de porcelana y atrevidas pecas.
Fumaba despreocupadamente mientras yo peleaba contra el sabor que dejaba el humo en mi garganta, generándome unas salvajes ganas de retomar aquel mal hábito.
Ambas habíamos intentado abandonar el cigarrillo hace dos años atrás pero sólo ella lo había logrado con éxito.
Joaquina trabajaba como secretaria en el área de ginecología del Hospital, mientras deseaba en secreto ser escritora y fotógrafa… como lo era yo.
Me deslicé hacia delante hasta quedar sentada a su lado. Apoyé mi cabeza sobre su hombro y tras exhalar una bocanada de humo me dio un beso en la frente.
Nos habíamos tomado dos días en la vida y habíamos escapado de nuestras rutinas. No era un fin de semana común y corriente… Era la despedida.

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JuEma había salido temprano del hotel para no encontrarse con el embotellamiento típico del regreso. Prendió el aparato de música y se puso a escuchar un CD de su banda favorita. Daba gusto manejar así, la ruta estaba desierta.

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La amistad siempre se terminaba. Por hache o por be, venía borrón y cuenta nueva. O nos mentían, o hablaban mal de uno, o no estaban allí cuando los necesitábamos. Siempre pasaba algo y ahí arrancaba la peor parte: el luto por el amigo que ya no era.
Eso era lo que siempre me pasaba con mis amigos más cercanos.
Y como Joaquina sufría de la misma maldición, acordamos que este viaje iba a ser el punto final de nuestra amistad. Sin peleas ni desilusiones, queríamos despedirnos de la mejor manera mientras aún todo estaba bien. La psicóloga de ella había estado completamente de acuerdo.
Habían sido tres años estupendos; mi vida había comenzado con ella. Pero el fin de semana ya llegaba a su fin y debíamos separarnos. Ese era el acuerdo.
Y mientras hamacábamos los pies, sentadas en el borde izquierdo del capot, vimos un mustang negro que se acercaba. Joaquina sabía algo de autos debido a su padre, pero su problemática relación había hecho que ella guardara esos conocimientos en el fondo de su subconsciente.
Me paré cerca del borde de la ruta e hice dedo esbozando mi mejor sonrisa. Mi amiga, atrás, también se paró y apagó el cigarrillo.
El mustang se detuvo justo enfrente mío y bajó la ventanilla. Adentro pude ver a un joven de pelo castaño oscuro y tez trigueña que paseó la vista por todo el auto y luego se detuvo en Joaquina.
- Recalentó, ¿ah?
Sus ojos se enfocaron exclusivamente en ella y su mirada me evitó como si yo no existiera.
- Necesitaríamos un aventón para volver a casa -dije con una amplia sonrisa.
- San Fernando está en nuestra ruta, ¿te queda de paso? -preguntó Joaco.
- Hacia allá me dirijo -le contestó el muchacho sin ni siquiera disimular el no haberme escuchado- si querés, puedo acercarte. Allá puede ser que consigas una grúa que luego venga por el auto, total, ¿qué le puede pasar?
Y claro, yo me sentí ignorada…
Joaquina me miró. Yo que me di cuenta de que no sólo que el muchacho era de ayuda, sino que le gustaba, por lo que asentí para indicarle que no tenía ningún problema en iniciar la despedida antes de lo planeado. De todas formas, él no me había ni registrado y obviamente sólo estaba interesado en ella.
Le sonrió al joven del Mustang y le dijo que le diera unos segundos para recoger sus cosas.
Luego vino y me abrazó. Se sintió tan bien, fue como si ese contacto durara cientos de años. Pero terminó de un momento a otro y sentí que una parte de mí se moría.
-¿Estas lista? -dijo el muchacho interrumpiendo el momento.
- Si, me estaba despidiendo… -se secó las lágrimas y se subió al auto. El muchacho le echó un vistazo a nuestro auto con una mirada que dejaba ver su confusión.
- ¿Cómo se llama? -le preguntó mientras arrancaba y ella me saludaba con la mano mientras se inclinaba afuera de la ventanilla para seguirme con la mirada.
- María… A mí me hubiese gustado llamarme así… -le respondió.
- ¿Y cómo te llamás? Yo soy Juan Emanuel, por cierto.

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El Mustang se fue dejándome sola sentada en el capot de nuestro auto.
Joaquina se alejaba sin mí, sin ninguna idea en concreto de si íbamos a volver a vernos… quizás por alguna vuelta de la vida, en el futuro nos reencontremos.
Y cerré los ojos, vaya a saber uno por cuánto tiempo.

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- ¿María? Raro nombre para un auto -le dijo JuEma
- ¿Auto? -Preguntó Joaquina- Qué auto? María es el nombre de mi amiga.
Él la miró confuso.
- Pensé que me preguntabas por ella, no por el auto… ¡¿A quién se le ocurriría ponerle nombre a un auto?!
- Yo pensé… Como te estabas despidiendo de él… Bueno, yo pensé…
Joaquina rió a carcajadas.
- ¿Despidiéndome del auto? ¿En qué cabeza cabe? Pero si me estaba despidiendo de ella -dijo y miró por el espejo retrovisor- me da cosa dejarla allí sola con el auto, sentada sobre el capot.
JuEma miró de reojo por el retrovisor y aún más confundido volvió a mirar a Joaquina. Luego volvió su vista a la ruta y volvió a mirar por el retrovisor.
Allí se encontraba el auto solo, no había nadie con él, lo cual lo confundió aún más.
Claro, él no me veía, eso me había quedado en claro. Pero en ese momento, seguro se entró a preguntar si ella estaba echándole una broma o si realmente creía que yo existía, si sólo era producto de su imaginación.
Y si, la opción dos era la correcta.
La psicóloga de Joaco me había dicho que sufría de un ‘trastorno de identidad disociativo’, también conocido como ‘de personalidades múltiples’.

05/08/11
by Sabrina Sor
(escrito para el proyecto 2011 de Leonor)

August 11th, 2011
Poder decir adiós es crecer.
Gustavo Cerati
January 20th, 2011
Arrepentirse por el tiempo perdido es más tiempo perdido.
Mason Cooley
Día #359: Like the wind… by Sabrina Sor
(Merlo, San Luis - Argentina)

Día #359: Like the wind… by Sabrina Sor

(Merlo, San Luis - Argentina)