No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
(Source: lasperrasnegras)
(Source: lasperrasnegras)
Me hace sonreír el alma… ♥ A smile on my soul…
(via fuzakennayo-)
Randi Evans & Evan Kasprzak - Contemporánea [“Koop Island Blues” by Koop ft. Ane Brun - So you think you can dance]
Top 12, Season 4 - Hip Hop [“Closer” by Ne Yo - So you think you can dance]
Will Wingfield & Jessica King - Contemporánea [“Alone” by Heart - So you think you can dance]
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
- Pablo Neruda
(Source: justcaughtinafeeling, via fuzakennayo-)
Cinco elecciones a tomar:
Actúa en lo importante - no reacciones ante lo urgente.
Busca lo extraordinario - no te conformes con lo corriente
Planifica los grandes cosas - no te dejes tapar por lo pequeño
Domina tu tecnología - no dejes que te controle
Alimenta tu fuego interior - no te quemes
Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio.
Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que cada vez que perdiera el control tenía que clavar un clavo en la parte trasera de la reja.
El primer día el niño había clavado 37 clavos en la reja.
Durante las siguientes semanas, como había aprendido a controlar su rabia, la cantidad de clavos comenzó a disminuir diariamente.
Descubrió que era más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la reja.
Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos.
Le contó a su padre todo ésto y su padre le sugirió que por cada día que se pudiera controlar sacara un clavo.
Los días transcurrieron y el niño finalmente le pudo contar a su padre que había sacado todos los clavos.
El padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la reja. Le dijo: “Has hecho bien, hijo mio, pero mira los hoyos en la reja. Cuando dices cosas con rabia, dejan una cicatriz igual que ésta. Le puedes clavar un cuchillo a un hombre y luego sacárselo. Pero no importa cuántas veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí. Una herida verbal es tan dañina como una física. Recuerda que los amigos son joyas muy escasas. Te hacen reír y alentarte para que progreses; te prestan un oído, comparten palabras de aprecio y siempre quieren abrirnos su corazón.”
¡ ¡ ¡ FELIZ DÍA A TODOS MIS AMIG@S ! ! !
(Gracias a Graciela)
La lluvia. Era el único momento en el cuál podía relajarse completamente.
La lluvia le llevaba el olor a pasto mojado, la brisa fresca que acariciaba su cansado cuerpo y los sonidos de las gotas cayendo que la acunaban.
Todos los días, desde que había sido echada, Lilith se encontraba en una disyuntiva: Era feliz pero a la vez su cuerpo sufría. El sufrimiento no se debía al cambio de status, o porque la hubiesen difamado, si no porque desde aquel día en que se había revelado, una nueva “realidad” invadía sus sentidos. Desde ese momento, no había podido evitar ver la verdadera forma de las cosas. Los lugares habían perdido su magia, sus colores. A veces, por segundos, pensaba (soñaba) que el velo volvía a levantarse para, momentos después, percatarse que la cruel y verdadera forma de las cosas aún seguía acosándola. Y era en esos momentos en los que se percataba que ya no había paraíso, no había ningún lugar en donde pudiera estar libre de esa tortura sensorial.
La lluvia. Lilith se terminó durmiendo en un banco, refugiada bajo el techo de una parada de colectivo.
La lluvia la había ayudado a conciliar el sueño. Pese a su sufrimiento, era feliz… Una sonrisa se dibujaba en su rostro mientras su cuerpo descansaba.
La podían castigar, pero nada le iba a quitar la satisfacción de haber logrado lo que se había propuesto.
A la mañana siguiente, el aroma a café recién hecho la despertó. No pudo contener la arcada que le nacía desde sus entrañas. Recogió sus cosas e intentó alejarse de allí, pero sabía que era imposible encontrar algo de paz a aquella hora. Al dar vuelta la esquina recibió un golpe directo en la cara que la hizo tambalearse… Una panadería. El olor a masas recién salidas del horno le revolvió el estómago. Cerró los ojos y apeló a su fuerza de voluntad para no devolver lo poco que había podido cenar. Abrió los ojos, se tomó su vientre, que ya daba indicios de su rebeldía y había comenzado a crecer, y comenzó a caminar con sus pies hinchados.
De esa manera, con paso cansado, pero firme, y con una sonrisa que dejaba ver lo orgullosa que estaba de su situación, emprendió su camino.
No sabía adónde iba pero no le importaba porque ya no estaba sola.
18/11/10
by Sabrina Sor